Leandro Joyas nació de algo muy simple: ganas de emprender, confianza en la familia y mucho aprendizaje en el camino.
Todo empezó en 2011, cuando junto a mi hermana decidimos invertir los ahorros que teníamos, mitad y mitad, en joyas de plata y oro. Eran las piezas tradicionales de la época. Un tío nuestro tenía una joyería, así que lo contactamos, nos reunimos, tomamos un café y nos capacitó con total generosidad sobre cómo y dónde comprar. Así dimos el primer paso.
Empezamos vendiendo por menor, tomando pedidos y entregando a domicilio. Era un trabajo cercano, cara a cara, con charlas, recomendaciones y confianza. Con el tiempo surgieron diferencias en la forma de trabajar y decidimos separarnos. Para 2013 habíamos dejado de vender.
Pero la joyería nunca se fue del todo.
En 2014, con un dinero que me había quedado de un alquiler —recuerdo que eran unos $2.000 en ese momento— decidí volver a apostar por este rubro. Empecé de nuevo, otra vez con plata y oro, vendiendo a domicilio. Ya tenía contactos y, como estudiaba sistemas, manejar redes sociales y vender por ese canal se me hizo natural. Las ventas empezaron a crecer.
Entre 2016 y 2017 comenzaron a contactarme importadores de Argentina y de otros países para vender sus piezas. De a poco fui creciendo, aumentando el volumen y ampliando la variedad. En ese proceso tomé una decisión clave: dejar de vender oro y enfocarme exclusivamente en la plata, buscando mejores calidades, diseños distintos e innovación. Empecé a trabajar con plata peruana e italiana, con otro nivel de detalle y terminación.
No fue fácil. En mi ciudad la gente es muy tradicional, y muchas veces ese tipo de plata no tenía la aceptación que yo esperaba. Choqué varias veces contra la pared. Pero ese mismo stock, al volcarlo a una página web, me dio un golpe de realidad positivo: lo que tenía no era solo para una venta local, sino para todo el país.
El verdadero impulso llegó en pandemia. Con la tienda online minorista que tenía en ese momento, las ventas se triplicaron. Todos los días había pedidos, de todas las provincias. Iba al correo prácticamente a diario a despachar joyas. Muchos clientes me compraban todos los meses, en cantidad, y empezaron a pedirme precios especiales.
Ahí fue cuando frené, reflexioné y tomé una decisión que cambiaría todo: pasar a ser mayorista.
Comencé vendiendo de forma 100% online y, con algunos clientes de confianza, atendiendo en modalidad showroom. El crecimiento fue constante y muy orgánico, siempre basado en la relación, el trato directo y el compromiso.
Entre 2022 y 2023 conocí a Constanza, quien hoy es una pieza clave en lo que somos. Gracias a su impulso y al acompañamiento familiar, dimos el paso a tener presencia física con un local, y ella inició y desarrolló la línea de acero, relojes y nuevos productos. Juntos formamos lo que hoy es Leandro Joyas.
Para 2024 ya teníamos alcance nacional total, con clientes desde Tierra del Fuego hasta Formosa y Jujuy. Hoy contamos con al menos uno o dos clientes mensuales por provincia y seguimos creciendo de manera sostenida.
Actualmente somos un equipo de alrededor de 10 personas. Elegimos mantenerlo así, porque creemos en un ambiente laboral sano, cercano y humano. Para nosotros, eso también se transmite en cada venta.
Leandro Joyas no nació como una gran empresa, sino como un proyecto familiar, construido paso a paso, con errores, aprendizajes y mucha dedicación. Nuestro objetivo sigue siendo el mismo que al comienzo: ofrecer joyas de plata de calidad, con honestidad, cercanía y confianza. Que quien nos elija sienta que compra en una joyería conocida, casi como la de un familiar.
Hoy, más allá del crecimiento y del alcance nacional, mi objetivo sigue siendo simple:
ser ese proveedor que alguien de confianza —un tío, un familiar, un amigo— te recomienda para empezar tranquilo.
Quiero que quien esté dando sus primeros pasos en la joyería pueda depositar con seguridad esos ahorros que tanto cuestan, sabiendo que del otro lado hay alguien que ya pasó por ese mismo camino, que entiende lo que cuesta empezar y valora cada decisión.
Así nació Leandro Joyas y así seguimos creciendo: con confianza, cercanía y vínculos reales.
Gracias por ser parte de esta historia. Seguimos escribiéndola juntos.
